
El propósito de esta publicación es informar a los padres y maestros de salones de Kinder y primer grado de educación biligüe o de lenguaje dual acerca de la importancia de los cinco dominios del lenguaje: escuchar, hablar, leer, escribir y pensar.
Una mañana de otoño, una estudiante me preguntó — Maestra, ¿por qué tenemos que escribir todos los días si yo no me sé las letras? Esa pregunta me llamó la atención. Me recordó que aprender un idioma es raramente lineal — es desordenado, misterioso y requiere de mucho más que simple repetición. Enseñar a leer y a escribir en español requiere invitar a los estudiantes a usar todas las herramientas que tienen disponibles: oídos, bocas, ojos, lápices y, lo más crucial, su curiosidad. En esta publicación nos vamos a liberar de simplemente “cubrir el material” y vamos a descubrir qué pasa cuando nos apoyamos en los cuatro dominios del lenguaje—más el quinto que siempre está presente: pensar.
Desglosando los cuatro dominios (y por qué “pensar” es el héroe más importante)
Cuando estamos enseñando alfabetismo en español, es fácil perder el enfoque en lo básico: escuchar, hablar, leer y escribir. Estos cuatro se conocen como los dominios del lenguaje. No solo eso, el ingrediente secreto que a veces se nos escapa es: pensar. Sin el pensamiento, los otros dominios no funcionan. Vamos a examinar por qué cada dominio del lenguaje es importante y por qué incorporar el pensamiento en el aprendizaje de los futuros lectores y escritores puede cambiar el juego.
Escuchar: Algo más que oír
El lenguaje. Todos empezamos escuchando.
Muchas personas piensan que escuchar es solo oír palabras. En realidad, escuchar es algo mucho más activo. Escuchar es analizar, reflexionar y mentalmente descifrar lo que alguien más está diciendo. Los estudios muestran que para poder escuchar se necesita pensar, no solamente oír. Esta es la razón por la que saber la diferencia entre escuchar y oír es tan importante para el aprendizaje. Cuando alguien escucha, está haciendo sentido de los sonidos que oye, conectándolos para hacer sentido de las palabras y construyendo entendimiento. Escuchar es una herramienta que se necesita practicar diariamente, ya sea en un grupo, en grupos pequeños o cuando se trabaja independientemente.
No es solo lo que entra en tus oídos—es lo que pasa en tu mente que hace que el lenguaje se desarrolle.
Hablar, leer y escribir: Entrelazados, no aislados
Es tentador tratar el escuchar, hablar, leer y escribir como habilidades separadas. Estos dominios son más efectivos si trabajan juntos. Por ejemplo, cuando los estudiantes participan en la lectura en voz alta, pueden discutir acerca de la lectura (hablar), pueden escribir un resumen, su parte favorita, o algo que aprendieron (escribir) y escuchar a un maestro o una grabación del mismo libro (escuchar). Cada dominio ayuda a los otros, y saltarse uno—especialmente la escritura—puede dejar brechas en el aprendizaje. Aunque los estudiantes están aprendiendo a escribir, hay que animarlos a intentar o a empezar con un dibujo y hablando acerca de lo que dibujaron, ayuda a construir confianza y fluidez.
- Escuchar y leer son dominios que reciben información. Traen al lenguaje adentro.
- Hablar y escribir son dominios que mandan información. Ayudan a la manera en que se usa y produce el lenguaje.
De acuerdo con los estándares del desarrollo del lenguaje, balancear estos dominios es esencial para el crecimiento del lenguaje. Actividades como discusiones en grupo, ejercicios para el desarrollo de vocabulario y la escritura compartida, pueden ayudar a los estudiantes a trabajar con los cuatro dominios del lenguaje cada día.


Pensar: El quinto dominio
Lo interesante es que el pensar siempre ha estado ahí, trabajando detrás de las cámaras. Una persona no puede realmente escuchar, hablar, leer o escribir sin estar pensando. Es el pegamento cognitivo que mantiene todo unido. Incorporar el pensar durante el aprendizaje de lenguaje significa animar a los estudiantes a analizar, preguntar y reflexionar mientras practican los cuatro dominios. Este compromiso mental conduce a una comprensión más profunda y una mejor retención.
Los estudios indican que los estudiantes que están activamente pensando mientras aprenden el lenguaje pueden recordar mejor lo que están aprendiendo y usarlo en situaciones de la vida real. Es por eso que en cada lección, deben ser retados a pensar y no solo a repetir o copiar lo que escuchan, dicen, leen y escriben.
Es por eso que es importante tomar en cuenta los cuatro dominios del lenguaje cuando se planean lecciones para enseñar la lectura y la escritura. Los cuatro dominios son fundamentales y necesitan del quinto dominio, pensar, para poder dar los resultados deseados en el aprendizaje. Debemos hacer espacio para cada uno, cada día.
¿Por qué los estudiantes deben escuchar, hablar, leer y escribir cada día?
Cuando se enseña a leer y escribir, es fácil enfocarse en solo una o dos habilidades a la vez. Los estudios muestran que la práctica diaria, cuando se aprende en cualquier idioma y para todos los estudiantes, debe incluir escuchar, hablar, leer y escribir. Los cuatro dominios son la base real del aprendizaje.
Voy a compartir una historia. Hace tiempo tuve una estudiante que casi no hablaba en clase. No me volteaba a ver a los ojos y nunca participaba. Todo cambió cuando empezamos a escribir en el cuaderno todos los días. Al principio, sus escrituras eran unos dibujos simples y algunos garabatos. Ella batallaba para formar palabras y describir sus dibujos simples oralmente también. Pero practicamos juntas contestar la pregunta que le hacía todos los días. Ella repetía mis oraciones completas acerca de lo que ella comunicaba acerca de sus dibujos. Entonces, empezó a incluir “quién estaba ahí”, “qué estaban haciendo” y “dónde estaban” las personas de su dibujo.
Lentamente, empezó a dibujar más detalles y empezó a describir oralmente de lo que se trataba su dibujo. Cuando empezamos a aprender la relación entre las letras y sus sonidos, ella empezó a escribir. Al final del semestre, ella era una de mis mejores escritoras—su confianza se disparó. Ese es el poder de integrar los cuatro dominios del lenguaje, especialmente en la enseñanza de la escritura, desde el principio.
Iluminando el cerebro: El poder de los cuatro dominios del lenguaje
Cada dominio del lenguaje—escuchar, hablar, leer y escribir—ilumina una parte diferente del cerebro. Escuchar y leer son habilidades que reciben información; ayudan a los estudiantes a absorber y procesar la comunicación. Nos ayudan a aprender. Hablar y escribir son habilidades que mandan información; empujan a los estudiantes a crear y comunicar, lo cual requiere de habilidades de pensamiento superiores. Cuando usamos los cuatro dominios todos los días, no solo estamos enseñando fonética, vocabulario o gramática. Estamos construyendo caminos en el cerebro que hacen que la comunicación sea posible.
El quinto dominio es importante también: pensar. El pensamiento siempre debe estar presente, metido en medio de todas las actividades. Es lo que transforma el oír en escuchar. Oír es una actividad pasiva, pero escuchar significa analizar, hacer conexiones y entender. Es lo que aumenta la calidad del contenido del que el estudiante habla o escribe. Cuando los estudiantes piensan acerca de lo que escuchan, leen, dicen o escriben, están aprendiendo de verdad.
Nunca hay que saltarse la escritura cuando enseñamos fonética — mucho menos con los principiantes
Puede ser tentador esperar a enseñar la escritura hasta que los estudiantes “sepan lo suficiente” de fonética. No debemos esperar. El desarrollo de las habilidades de la escritura debe empezar desde el primer día—empezando con la conciencia fonémica. Las lecciones de fonética no deben limitarse a enseñarles a los estudiantes los sonidos de las letras, también deben poder escucharlas y escribir la letra del sonido que escuchan. Cuando enseñamos a los estudiantes a leer sílabas, también debemos enseñarles a escuchar la sílaba y escribir los sonidos correspondientes a esa sílaba.
La escritura ayuda a los estudiantes a organizar sus pensamientos, a notar patrones y a tomar riesgos. Con la práctica, los garabatos se convertirán en oraciones, y eventualmente, en comunicación con contenido original y real.
Instrucción a todo el grupo, a grupos pequeños y la práctica independiente
La práctica diaria del idioma español funciona mejor cuando se pasa de un dominio al otro o se usan varios dominios a la vez. Podemos usar la instrucción a todo el grupo para la lección de fonética, conciencia fonémica, lectura compartida y discusiones de la lectura en voz alta. Después podemos usar la instrucción a pequeños grupos para practicar hablar, fonética diferenciada y para la escritura compartida.
No podemos olvidar el trabajo independiente—lectura independiente o con un compañero, diarios, práctica de la caligrafía, trabajo con palabras y escuchar la lectura. Una gran idea es leer el libro de los cinco diarios (The Daily Five), para tomar ideas de cómo practicar los cuatro dominios del lenguaje diariamente. Cada estación o centro de lectura debe ofrecer variedad de actividades que ayuden a los estudiantes a practicar los cuatro dominios, construyendo confianza en sus habilidades y fluidez en todo lo que hacen.
- Animemos a los estudiantes a escuchar, hablar, leer y escribir cada día de diferentes maneras.
- No debemos saltarnos la escritura, aun cuando los estudiantes están empezando a aprender a leer.
- Tener una rotación entre lecciones con todo el grupo, en grupos pequeños y trabajo independiente para mantener la práctica fresca.
Cuando hacemos de la práctica de los cuatro dominios un hábito diario, no solo estamos enseñando lenguaje—también ayudamos a los estudiantes a convertirse en asombrosos lectores, escritores, y comunicadores, listos para cualquier comunicación
Enlaces útiles:
Tarjetas de los dominios del lenguaje
The Daily Five (Los cinco diarios) en Amazon
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