El propósito de esta publicación es informar a los padres acerca de la importancia de involucrarse en la educación de sus hijos, sobre todo en la primaria, así como alentar a los maestros a mantener la comunicación abierta, dando resultados e instrucciones claras y precisas que los padres pueden usar para ayudar a sus hijos académicamente en casa.
Si le preguntamos a cualquier maestro acerca de sus estudiantes más exitosos, es probable que encontremos algunos patrones: atrás de un niño que está triunfando académicamente está un padre que está más que presente—está totalmente involucrado. Yo he visto la diferencia en tiempo real, entre un niño de cinco años con un vocabulario desarrollado y respetuoso, y uno que es orgulloso cada vez que su mamá viene a ayudar con la clase. Vamos a hablar más a fondo de esos importantes momentos en casa (y no solo en las reuniones de la asociación de padres) que cambian para siempre el aprendizaje de un niño—y de qué pasa cuando no existe este apoyo.
Más allá de una casa abierta: Cómo debe de ser la participación de los padres antes del primer día de clase
1. Construyendo independencia: Cómo enseñar a los niños menores de cuatro años a hacer las cosas solos
Una de las maneras más importantes en que los padres apoyan a la educación es enseñándoles a ser independientes a sus hijos antes de que entren a la escuela. Con cosas sencillas como dejar que sus hijos se vistan solos, coman solos o que ayuden con pequeños quehaceres en la casa—todas estas cosas construyen autoeficacia y confianza.
Estas habilidades no solo hacen que prepararse para ir a la escuela en la mañana sea más fácil, sino que ayudan a los niños a sentirse capaces y listos para enfrentar desafíos en la escuela. En mi clase, es siempre evidente ver cuáles niños vienen con rutinas que practican en casa—son niños que vienen con el deseo de intentar todo, se frustran menos cuando fallan, y se adoptan con más facilidad a las rutinas de la escuela.
2. El poder de hablar en oraciones completas
El involucramiento de los padres en la educación empieza con la conversación. En casa, hablar en oraciones completas y esperar que sus hijos hagan lo mismo sienta las bases de un lenguaje fuerte. Cuando los padres hacen preguntas, deben de mirar a sus hijos a los ojos y deben de animarlos a escuchar con atención, preparándolos para las discuciones en clase y el aprendizade del contenido en la escuela.
Los estudios muestran que los programas que entrenan a las familias a criar a sus hijos enseñan a los padres a usar material didáctico y a tener conversaciones ricas en vocabulario en casa. Esto lleva a avances significativos en los exámenes de matemáticas y lectura de sus hijos. La manera en que les hablamos a los niños realmente forma la manera en que piensan y aprenden.
3. Satisfacer las necesidades básicas: El verdadero fundamento del éxito académico
A veces algunos padres pasan por alto, pero asegurarse que los niños tengan todas sus necesidades básicas puede ser difícil—comida, refugio, ropa, y en especial, el tiempo de dormir. Estas cosas son el fundamento del aprendizaje.
Si los niños tienen hambre o están cansados, no se pueden enfocar en clase. No importa qué tan buena sea la lección. Antes de que empiece la escuela, se deben establecer rutinas en casa para asegurar que los niños descansen lo suficiente y coman nutritivamente. Esto es un apoyo de los padres que les da la base a los niños para ser exitosos y tener un comportamiento positivo en el salón de clases.
4. El poder transformador de leer cuentos antes de dormir
Aunque no lo crean, esos padres que hicieron un hábito de leerle cuentos a sus hijos por la noche son increíbles. Para cuando esos niños empiezan Kínder, su vocabulario es mucho más avanzado que el resto de la clase. Pueden nombrar colores, números y los objetos que los rodean.
Los estudios confirman que leerle a tus hijos todos los días desde que nacen tiene muchas ventajas. El involucramiento de los padres en actividades de lectura ayuda al éxito de sus hijos en la lectura, en la comprensión del lenguaje y en las habilidades de expresión oral (y luego escrita).
Si todos los padres dedicaran 15 minutos al día leyéndoles cuentos a sus hijos, harían un mundo de diferencia en sus vidas.
Aquí hay algunas cosas básicas en las que los padres pueden trabajar con sus hijos antes de que empiece la escuela:
- Enseñar independencia: al vestirse, al comer, con los quehaceres de la casa
- Usar y esperar que se usen oraciones completas en casa
- Satisfacer las necesidades báscias: comida, dormir, refugio
- Leer en voz alta a los niños todos los días
Estas acciones sencillas, pero diarias, son el fundamento de un niño exitoso en su educación y más allá.
La soprendente realidad de ayudar con la tarea en casa
Cuando la gente habla acerca del involucramiento de los padres en la educación de sus hijos, se imaginan a los padres ayudando con la tarea en la mesa de la cocina. En Kínder, esta ayuda es esencial y manejable. La mayoría de la tarea en Kínder revuelve alrededor de la lectura, como con la identificación de letras, y matemáticas, como con la identificación de números.
Estas tareas simples parecen no ser mucho, pero los estudios muestran que el apoyo con la tarea por parte de los padres ayuda a incrementar el éxito de los estudiantes y a mejorar su motivación, en especial en la escuela primaria.
En mi clase, es evidente que las rutinas en casa benefician a los estudiantes—actividades como leer juntos, practicar las palabras de uso frecuente o sílabas—construyen un fundamento para el éxito de la lectura.
Por ejemplo, yo mando tarjetas de las vocales al principio del año. Las mando junto con mapas burbuja de palabras que empiezan con cada vocal. Más tarde, mando libros para leer en casa. Los padres que se comprometen con estas rutinas ayudan mucho al progreso de su estudiante.
Aunque los padres no sientan que son “expertos” en la tarea, preguntarle a los niños acerca de su día, leyendo los boletines informativos de la escuela y la maestra, y siguiendo las instrucciones de la escuela, hacen una gran diferencia.
A los padres:
- Hagan toda la tarea, la cual se enfoca, por lo regula, en las habilidades básicas de la lectura.
- Practicar los nombres de las letras, sus sonidos, las palabras de uso frecuente, los números y las figuras.
- Pregúnte a su hijo qué hizo y qué aprendió cada día.
- Lea todas las notas de la maestra y los boletines informativos para mantenerse informado
- Si la maestra requiere de una ayuda específica en casa, sigan adelante.
Aquí listo lo que yo recomiendo de tarea para ayudar a los niños que cursan Kínder bilingüe:
- Agosto a septiembre: Los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender las vocales. Yo mando tarjetas de vocales a casa. También mando mapas burbujas con palabras que empiezan con vocal. Además, mando a casa una carta con las instrucciones y una explicación de por qué es importante saber las vocales y reconocer palabras que empiezan con vocal.
- Octubre a diciembre: Después de la quinta semana de clase, cuando estudiamos las primeras sílabas (de la letra Mm), mando tarjetas de sílabas y tarjetas de las palabras de uso frecuente que hemos estudiado en clase. Cada semana mando las nuevas sílabas y palabras que vimos esa semana.
- Noviembre a mayo: Empiezo a mandar libros a casa a los padres que se comprometen a cuidar los libros y a sentarse a leer con sus hijos al menos 3 veces a la semana.
- Enero a mayo: Mando una página de fluidez a la semana; esta página incluye un pasaje con preguntas de comprensión. Los padres deben tomarle el tiempo a sus hijos al leer y asegurarse que entienen el pasaje, la pregunta que se hacer, y la respuesta.
¿Por qué importa esto tanto en este momento? Los primeros años van a fijar la actitud de los niños acerca del aprendizaje. Son años formativos. Si los padres muestran interés y son positivos, los niños van a disfrutar más de la escuela y se van a portar mejor. De otra manera, un padre que critica la escuela o no muestra interés, puede atrasar el crecimiento de sus hijos sin darse cuenta.
Y seamos honestos: cuando van creciendo los niños, las tareas cada vez son más complejas. Créanme, yo estudié ingeniería en la universidad, pero cuando mis hijos llegaron a la preparatoria, no podía ayudarles si no repasaba mucho las cosas que aprendí hace 30 años. No creo poder ayudar con cálculo o álgebra avanzada como les pude ayudar a aprender las letras y los sonidos. Ayudemos mientras podamos.
Esta experiencia les pasa a muchos padres—apoyar a los niños en Kínder es algo alcanzable, cuando llegan a la preparatoria a veces es imposible ayudarles aunque lo queramos hacer.
De cualquier manera, la inversión que hacen los padres con sus hijos siempre vale la pena. Los niños que tienen familias a las que les leen todos los días, practican las habilidades del lenguaje y de la lectura. Por lo general, son más exitosos que sus compañeros. Aunque no seamos unos expertos, nuestro involucramiento—en especial con la lectura—crea un ambiente de aprendizaje positivo y prepara a los niños para el éxito de por vida.
Cuando los padres y los maestros son un equipo: La comunicación que cambia vidas
En todos los años que he sido maestra de kínder, he visto de primera mano cómo la relación entre los padres y los maestros puede cambiar la educación de un niño para siempre. Cuando las familias y las escuelas trabajan juntas, los beneficios son más allá de lo académico—los niños ganan confianza en sí mismos, se desarrollan más socialmente y es más posible que tengan éxito a largo plazo. Los estudios muestran que la mayoría de los estudiantes con padres involucrados siguen estudiando a nivel universidad. El impacto y los beneficios que tiene el compromiso familiar son fuertes.
La manera en que los maestros dan información a los padres debe ser más que una formalidad. Cuando comparto los reportes de progreso o mando boletines informativos, no lo hago solo para cumplir—estoy invitando a los padres al proceso de aprendizaje de sus hijos.
Desafortunadamente, algunos padres no se quieren involucrar, o les da miedo no poder ayudar. Pero los reportes de progreso son para dar información que pueda ayudar, no para regañar a nadie o intimidar. Es un puente que conecta lo que pasa en la clase y lo que pasa en la casa, para asegurar que todos estamos trabajando para llegar a los mismos objetivos: mejorar el rendimiento académico de cada niño.
Yo evalúo a los estudiantes de manera rutinaria y comparto lo que descubro con los padres, ya sea que el estudiante vaya abajo del nivel, en el nivel o arriba del nivel. Esta información ayuda a los padres a saber exactamente cómo apoyar a su hijo o hija en casa, y me ayuda a modificar lecciones para alcanzar las necesidades de todos los estudiantes.
En mi experiencia, los niños que son exitosos son los que tienen a sus padres atrás invirtiendo de su tiempo antes y después de que empieza la escuela. Los niños que batallan son los que no tienen ese apoyo en casa.
Maestros, no tengan miedo de comunicar abiertamente y con frecuencia.
Padres, escuchen a los maestros de sus hijos, respondan cuando se les pide ayuda e inviertan su tiempo en el crecimiento de sus hijos.
Cuando somos un equipo, no solo mejoramos el rendimiento académico—cambiamos vidas y abrimos puertas a un mucho mejor para los niños
En conclusion
El involucramiento de los padres no es solo asistir: es el esfuerzo diario y discreto antes y después de la escuela lo que prepara a los niños para el éxito académico y personal. Empiece temprano, manténgase involucrado y confíe en que cada historia que lee y cada pregunta que hace cuenta.
vamos a darles unos recursos:
Para los maestros:
- GRATIS Carta para padres VOCALES (PDF)
- GRATIS Carta para padres sílabas y palabras de uso frecuente (PDF)
- GRATIS Letras vocales (PDF)
- Mapas burbuja del alfabeto en español
- Tarjetas de sílabas
- Tarjetas de uso frecuente
- Prácticas de fluidez en español
- Prácticas de fluidez y comprensión en español por mes
Para los padres:
