Los componentes de la lectura: El secreo para formar excelentes lectores en una clase bilingüe

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El propósito de esta publicación es detallar los cuatro componentes de la lectura, definiéndolos y explicando el orden en que deben enseñarse y por qué. La presición, fluidez, comprensión y vocabulario hacen a un buen lector.

¿Sabías que la lectura tiene cuatro componentes? ¿Sabías que un buen lector los necesita para poder ser exitoso?

Los componentes son precisión, fluidez, comprensión y vocabulario. En las clases bilingües (y también en la casa), estas partes se entrelazan y forman no solo lectores, sino también narradores. Vamos a revelar lo que realmente construye lectores entusiastas y resilientes—y por qué a veces, la práctica debe ser más como un ejercicio y no como una actividad que se puede saltar.

El arte de leer con precisión

¿Qué es la presición de lectura? Es la habilidad de los lectores de reconocer y pronunciar correctamente las palabras cuando leen. Involucra identificar letras, sílabas y palabras sin cometer errores al leer, sin saltarse letras ni confundir palabras.

Cuando hablamos de la precisión de lectura, hay mucho más que solo decir sonidos. La presición es la base del desarrollo de la lectura. Significa leer bien las palabras—sin adivinar, sin saltárselas y definitivamente sin llamar a una “silla” un “sol”. Y créenme que pasa seguido. Y aunque lo he visto por años en mi clase, es importante usar estos momentos como una oportunidad de enseñar la autocorrección.

¿Por qué importa la presición de lectura?

La presición es esencial porque asegura que los estudiantes están decodificando y entendiendo lo que leen. Si un estudiante lee “sol” en vez de “silla”, el significado de la oración cambia totalmente. Estos pequeños errores son comunes, pero ilustran por qué hay que enseñar a los niños a no adivinar basados en lo que ven en las ilustraciones.

Cuando un niño aprende a leer, la precisión de lectura es el primer paso.

Paso por paso: De las vocales a las palabras de uso frecuente

Es común que en los programas bilingües se enseñe a leer y escribir en español primero.

En estos programas, los estudiantes empiezan aprendiendo las vocales. Luego, se agregan las consonantes para poder leer sílabas. Por ejemplo, “ma,” “me,” “mi,” “mo,” “mu.” Una vez que los estudiantes pueden leer estas sílabas con precisión, nos movemos a leer palabras y después oraciones. En el camino, introducimos las palabras de uso frecuente—palabras como “el,” “la,” “yo,” and “y.” Estas palabras son como el pegamento que une a las oraciones y aprenderlas es crucial para los nuevos lectores.

  • Vocales: El punto inicial para empezar a desarrollar la precisión en la lectura en español.
  • Lectura de sílabas: Combinar consonantes y vocales para formar unidades de significado básicas.
  • Palabras de uso frecuente: Son esenciales para leer con fluidez y comprensión.

La práctica hace al maestro: La conexión de la memoria muscular

Desarrollar la presición de lectura es como desarrollar un músculo. Yo siempre les digo a mis estudiantes acerca de mi dificultad para hacer lagartijas. Al principio, apenas podía hacer una. Pero después de practicar todos los días, mis músculos se hicieron más fuertes y pronto empecé a hacer diez y luego veinte.

La lectura funciona de una manera similar. Entre más practican los estudiantes juntar sonidos para leer sílabas y palabras, más fuerte se hará su “músculo” de la lectura. Es por eso que la práctica diaria—leer sílabas, palabras y palabras de uso frecuente en orden aleatorio y en oraciones—es tan importante.

Los errores son necesarios e informativos—usamos los errores para crear oportunidades de enseñar.

Aprender de nuestros errores: Convirtiendo errores en oportunidades de crecimiento

En mi clase, los errores son bienvenidos (mientras que sirvan para crecer). Cuando un estudiante le llama “silla” al “sol”, paramos, nos reímos de lo chistosa que se oyó la oración y hablamos de qué fue lo que pasó.

Estos momentos son perfectos para enseñar diferentes estrategias de lectura: pedir a los estudiantes que lean más lento, ver la primera letra y juntar los sonidos hasta que cada palabra tenga sentido en el contexto es una manera de enseñarles a autocorregirse. Esta estrategia les ayuda a los estudiantes a internalizar la precisión de lectura y desarrolla su confianza como lectores.

Para diciembre, todos los estudiantes de un salón de kínder bilingüe deben poder leer oraciones completas usando todas las consonantes (sí, ¡es posible!). Esto es muestra de que, con los pasos correctos y mucha práctica, es tan poderoso cuando nos enfocamos en los componentes de la lectura.

Yo mando tarjetas de sílabas y de palabras de uso frecuente a casa para practicar la precisión de lectura diariamente. Se nota la diferencia entre los estudiantes que practican en casa y los que no. Si agregas el tiempo dedicado a la práctica en casa, se va juntando. Es lamentable ver cuando los padres de familia no ayudan a sus hijos en casa, ya que es tiempo que nunca van a recuperar. A veces, aunque sean 10 a 15 minutos al día, hace toda la diferencia.

La fluidez de lectura no es solo velocidad

¿Qué es la fluidez de lectura? Es la habilidad de leer texto con presión, con la velocidad apropiada y con expresión.

Cuando hablamos acerca del desarrollo de la fluidez, es fácil pensar en un niño apurándose a leer lo más rápido que puede. Pero, en realidad, la fluidez es mucho más que leer muy rápido—es acerca de ritmo, expresión y confianza.

Fluidez debe significar leer sin dificultades, con pausas naturales, inflección y emoción. Es la diferencia entre leer como un robot y leer como alguien que está contando un cuento.

La fluidez no es solo leer como que te están persiguiendo. Es acerca de leer para sonar como si estuvieras platicando con alguien. Siempre hay que hacer que leer suene natural, no apresurado.

Desarrollando el músculo de la fluidez: Lectura compartida, guiada e independiente

En mi clase, la práctica de la fluidez está en todo lo que hacemos. Empezamos el día con la lectura compartida, en donde modelo cómo leer con expresión y ritmo. Después, seguimos con la lectura guiada, en donde trabajo con grupos peqeños tratando de leer juntos y apoyando a cada estudiante individualmente. Finalmente, los estudiantes desarrollan su confianza como lectores y el músculo de la fluidez.

Para la casa, mando páginas de fluidez de tarea. Estas páginas empiezan con la lectura de sílabas, luego palabras y oraciones.

También mando libros en el nivel de lectura de los estudiantes a casa cada semana. Estos libros empiezan con oraciones repetitivas que los estudiantes pueden leer a sus familias. Cuando van creciendo como lectores, el texto aumenta en dificultad. Entre más practican, la lectura se vuelve mucho más fluida y expresiva.

  • Lectura compartida: Leemos en voz alta mientras yo modelo la velocidad natural y expresión.
  • Lectura guiada: Los estudiantes leen en grupos pequeños mientras yo me enfoco a ayudar en lo que cada estudiante necesita.
  • Lectura independiente: Cada estudiante practica la lectura solo, desarrollando la fluidez y confianza al leer.
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La fluidez y la presición de lectura: El dúo dinámico

No hay que olvidar que no se puede sacrificar la precisión de lectura cuando enseñamos fluidez de lectura. Si un estudiante lee muy rápido pero se salta palabra o las lee mal, el significado se pierde. Es por eso que, en las clases bilingües, nos enfocamos en juntar sonidos y sílabas con precisión al principio del año para después enfocarnos en mejorar la fluidez.

En Kínder bilingüe, se espera que todos los estudiantes puedan leer oraciones completas en español para diciembre, para que luego nos podamos enfocar en la fluidez (y comprensión) empezando en enero.

La comprensión: El objetivo de la lectura

¿Qué es la comprensión de lectura? Es la habilidad de leer texto, procesarlo y entender su significado. Se apoya en dos habilidades que están interconectadas: leer palabras (entendiendo cómo decodificar los símbolos en la página) y el entendimiento del lenguaje (entender lo que significan las palabras y oraciones).

Cuando hablamos acerca de formar lectores excelentes, es fácil enfocarse en los básicos: sonidos de letras, sílabas y reconocimiento de palabras. Pero la magia real sucede cuando los niños entienden lo que leen (y construyen una base rica en vocabulario).

La comprensión es el objetivo de la lectura y empieza en la casa. La comprensión lo es todo.

Si se ponen a pensar, si no entendemos lo que leemos entonces, ¿para qué leemos? Eso sería muy aburrido, ¿no creen? Todo lo que leemos debe tener significado. Debemos entender las cosas básicas en el texto.

Cuando leemos el género de ficción, tenemos que entender los elementos del cuento (personajes, escenario, problema, solución, tema). Necesitamos entender las características de los personajes, por qué cambian con el tiempo y por qué hacen lo que hacen.

Cuando leemos libros informativos, lo que queremos es aprender cosas. Luego podemos hacer nuestras propias conclusiones y conexiones.

La importancia de la lectura en voz alta

En mi clase, leo libros en voz alta todos los días y anímo a los padres a hacer lo mismo en casa. Aunque los niños todavía no sepan leer, ellos pueden escuchar, pensar y responder. Podemos hacerles preguntas como: ¿por qué piensas que el personaje hizo eso? o ¿qué piensas que va a pasar ahora? Estas preguntas sencillas son técnicas para desarrollar la comprensión y hacen una gran diferencia. Además de que los estudios muestran que el involucramiento de los padres en la lectura y en hacer preguntas es clave para desarrollar habilidades de comprensión fuertes.

Debemos practicar la comprensión aunque los estudiantes no sean expertos en la precisión y fluidez. Eso lo hacemos por medio de la lectura en voz alta. Durante estas lecturas, el adulto hace el trabajo de decodificar y leer con fluidez, mientras que el estudiante escucha y piensa acerca de la historia y está listo para contestar preguntas.

La lectura en voz alta debe practicarse a diario. No necesitas leer un libro diferente cada día. En vez de eso, usa el mismo libro dos o tres días, cada vez analizando el libro más a fondo. Haciendo diferentes preguntas, pidiendo a los estudiantes que vuelvan a contar el cuento, etc.

Entre más expongamos a los niños a la lectura en voz alta, van a poder aplicar mejor lo que están aprendiendo cuando leen libros independientemente de su nivel de lectura. Los niños deben saber a qué deben poner atención cuando están leyendo y que deben poder hablar acerca de lo que leyeron.

Los invito a mandar libros a la casa para practicar la lectura o a animar a las familias a visitar la biblioteca pública y sentarse con sus hijos a leer. Recuerden, cada minuto cuenta.

Read Alouds

Vocabulario: Otro pilar para el éxito de la lectura

¿Qué es vocabulario? Es saber lo que significan las palabras.

En la clase, la enseñanza de vocabulario es explícita, pero también debe crecer en la casa—en el comedor, en el carro o mientras la familia va de compras. Debe empezar desde que el niño nace. Cada conversación es una oportunidad. Anima a los niños a preguntar acerca de palabras nuevas y a usarlas en oraciones.

No asumas que saben todas las palabras—siempre para y explica. Estas pláticas y preguntas constantes desarrollan el poder de las palabras en todos los idiomas. La enseñanza recíproca, en donde los adultos y los niños toman turnos preguntando y contestando preguntas acerca del texto, es una herramienta poderosa que sirve para entender y expandir el vocabulario.

Recuerda, la más efectiva intervención para cualquier estudiante es usando cuentos y textos que sean iguales a su nivel de lectura, gradualmente moviéndolos a textos más complejos. Los organizadores gráficos, los mapas del cuento y el modelo constante de los padres les ayudan a los niños a organizar sus pensamientos y a hacer conexiones. Cuando los padres y los maestros trabajan juntos—mandando libros a casa, modelando la lectura y hablando acerca de los libros—es lo que hace a los niños crecer.

Al final, la comprensión y el vocabulario no son solo metas de la clase, son habilidades para toda la vida. Crecen con cada libro leído, cada pregunta hecha y cada conversación. Cuando valoramos historias y hacemos tiempo para leer juntos, le damos a los niños las herramientas que necesitan no solo para ser buenos lectores, sino buenos pensadores y comunicadores en cualquier idioma.

Conclusion

Siempre debemos tener en la mente que debemos dominar la precisión, fluidez y comprensión de lectura, así como expandir el vocabulario—con práctica diaria y el involucramiento de las familias—crea lectores que realmente adoran a los libros.

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